martes, 8 de octubre de 2013



Estalactitas.

Nace la luna temprano

nadie la mira

sopla el viento

siento el vacío

un frío congénito

recorre las aceras

el silencio me devora

la oscuridad duele

están en mi ventana

¿Carámbanos o estalactitas?

Figura congelada al fin.

En el tiempo una

sin tiempo la otra,

ambas bajo este cielo.

Cielo negro de mi invierno

negro como el vacío

como cueva...

urgen soles para salir

del profundo laberinto

donde me interno

Carámbanos, estalactitas...


¿y soles?


Dónde están los soles para este invierno

dónde los versos alegres

para mis días tristes.




"Estalactitas y Soles."



Comparto esta alegría  ya sale de imprenta "Estalactias y soles ...versos alegres para días tristes y viceversa"

sábado, 31 de agosto de 2013



Vértigo.

Una enredadera trepa por mis piernas,
melancolía de vos que me traiciona,
la angustia es mejor inspiración.

El vértigo corre transparente
entre mis dedos,
la luz amanecida en mi alma,
humedece el deseo como rocío.

Otra vez:
vértigo de mi,
vértigo de vos,
y me desplomo
en el agujero de siempre.

G.R.
Nudos.

A la única que le pregunto todo el tiempo es a mí.

De qué se trata este nudo en la garganta?
Son madreselvas las que trepan por mi espalda?
Cuál extraño combustible hace girar al mundo?
Qué día, a qué hora, terminará el arena de nombrar al tiempo?

No hallo, el universo paralelo del que hablan los cuentos,
no logro espantar, la melancolía que me invade como planta,
no comprendo de qué habla, este nudo en mi garganta.

No sé, en que instante…nos anudamos tanto.


G.R.
Cotidianas.

El dolor extremo
es casi como el amor,
te llena la cabeza de respuestas
que no son las que esperas.
Ese instante te sentís todos
y no sos ninguno,
sos tan etéreo,
te crees dios.
Sólo así,
afrontas un nuevo beso,
una nueva respuesta
aunque no sea la que ansiabas hoy.


Ecos.

Conozco del poder
de las palabras.
No te nombro,
pero apareces
en el eco
de un adiós
que atrapó el viento.
GR.

martes, 27 de agosto de 2013

Mírame.
El suicidio es un estado pasajero
es el equilibrio de las miradas
me descubro agonizando en tus ojos
mírame un instante
permite
que me convierta en esa blanca cruz
que pende en el velero errante de mi alma.
G.R