Cotidianas.
El dolor extremo
es casi como el amor,
te llena la cabeza de respuestas
que no son las que esperas.
Ese instante te sentís todos
y no sos ninguno,
sos tan etéreo,
te crees dios.
Sólo así,
afrontas un nuevo beso,
una nueva respuesta
aunque no sea la que ansiabas hoy.
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